Playas habilitadas para perros en Tenerife

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Tenerife es una isla con una extensa variedad de playas y una gran población de perros, por lo que es muy común ver cómo los tinerfeños llevan a sus amigos de cuatro patas a disfrutar de la arena y el agua.  Gracias a ello, en nuestro archipiélago se ha creado un tendencia dog-friendly que ha conseguido que se habiliten varias zonas costeras de las que poder disponer para el entretenimiento de los perros.

Aunque es normal ver a algunas personas con sus mascotas en pequeñas calas, en Tenerife hay tres playas en las que está permitida la presencia de perros: El Puertito, El Cabezo y El Confital.

El Puertito, en el municipio de Güimar, es las más conocida de las tres debido a su carácter urbano. Se encuentra en la zona más al sur de la playa que abarca gran parte de la zona costera del municipio. Sus 200 metros reservados de grava y arena están muy bien señalizados y sus aguas son tranquilas gracias a su dique de protección. Su principal ventaja es su situación, al estar en pleno puertito de Güimar. Los visitantes tienen a su disposición una amplia oferta de bares y restaurantes y un paseo marítimo muy agradable. Asimismo, la playa cuenta con aseos y duchas.

El Cabezo, en Granadilla de Abona, está situada junto al pueblo de El Médano y es una playa de arena negra en un ambiente familiar, tranquilo y poco transitado. Rodeada por una zona residencial, es una zona muy popular para practicar deportes de agua como el windsurf o kitesurf y cuenta con aparcamientos y servicio de limpieza.

Por último, la playa de El Confital, también en Granadilla, es una de las playas menos conocidas, pero de las más bonitas de la isla. Más de 150 metros de arena fina negra junto a la famosa playa de La Tejita, en El Médano y el Chiringuito Pirata, en los que podemos disfrutar de un día de playa junto a nuestros amigos peludos.

Como recordatorio, para que la convivencia entre perros y humanos sea lo más cómoda posible en este tipo de playas, el animal ha de ir siempre acompañado por un adulto, llevar siempre su identificación y recoger los excrementos del perro y mantener las normas básicas de conducta. En caso de que el perro pertenezca a algunas de las razas consideradas como peligrosas, deberá llevar el bozal correspondiente.

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